martes, 25 de febrero de 2014

De cómo se me partió el corazón en mil pedazos

Quizá ejercí demasiada presión, quizá quise comprimir mi corazón en un amor demasiado pequeño, de lo que si estoy segura es de que no estaba lista para ese golpe, un golpe de esos que vienen sin avisar, como una ostia de madre, de las que duran varios días el dolor y la vergüenza.

Dicen que lo importante en las parejas es encajar, pero nuestro amor era incompatible, el suyo muy pequeño y concreto, el mío muy grande y sin limites. Yo necesitaba quererle y que me quisiera, verle despertar, esperarle en la puerta del trabajo, escuchar su risa reaccionar a mi voz, a él le bastaba con saberme ahí, aunque no diera señales de vida.

Ese vacío, ese silencio que queda cuando ya no queda nada, como una casa vacía, en la que al fondo se escucha un jarrón caer y hacerse pedazos...

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